
*Lejos de su presencia, yo divinizaba su vida sencilla, aureolada de romanticismo provinciano. La llevaba en mi mismo, como un eco, como un perfume, como un dulce pensamiento de felicidad. Por eso, El vive más alto que todos en mis recuerdos; cubre, como un vasto cielo puro, mi pasado, y se prolonga infinitamente en todos los caminos que recorro. Por eso tiene sobre todos mis recuerdos la vaga superioridad de lo ideal, de lo que casi fue y todavía espera ser.
(Jorge Tellier. De "Atolondradamente, vivía su adolescencia", en Clara Ternura)*
No hay comentarios:
Publicar un comentario